Innovar en construcción y rehabilitación

ACR Noticias

innovar . Del lat. innovāre.

  1. tr. Mudar o alterar algo, introduciendo novedades.

 

La RAE es muy expeditiva en su definición de lo que significa innovar, sobre todo teniendo en cuenta que de manos de la innovación nos han llegado gran parte de los profundos cambios que ha vivido la Humanidad a lo largo de su historia.

Hoy que tratamos de ser mucho más explícitos en nuestras definiciones, adjudicamos a la innovación el avance en muchos aspectos y sectores, con incidencia directa en tecnología, procesos y productos o servicios. Para una compañía innovar significa aportar una solución a un problema y, por lo tanto, una manera nueva de hacer las cosas.

¿Es posible innovar en todos los sectores? Estrictamente sí, aunque es obvio que resulta más sencillo innovar en algunos de ellos. Es más fácil ser innovador para diseñar un teléfono móvil que para realizar una intervención quirúrgica de apendicitis, por poner un ejemplo. Hay sectores en los que los protocolos de seguridad son tan ajustados y necesarios que, de alguna manera, constriñen la capacidad innovadora.

Bien, ¿y en construcción? ¿Se puede innovar en el sector de la construcción? La respuesta es que sí y que algunas de esas innovaciones o avances no son excesivamente obvios, pero existen. La construcción es un proceso complejo en el que se suceden numerosas acciones muy distintas entre sí y que abarcan desde técnicas prácticamente artesanales heredadas de un antiguo conocimiento hasta actividades alineadas con la tecnología más puntera. ¿Dónde se cuela la innovación en ese proceso?

La innovación tiene varias puertas de entrada en la construcción:

  • Innovación en los materiales. Partiendo de la materia prima básica, heredera directa de la que ya usaban los romanos, el sector ha dado pasos de gigante en el uso de nuevos materiales creados para multiplicar las cualidades buscadas en los clásicos: resistencia, permeabilidad, dureza, ligereza, conducción del calor, etc. Estas novedades de material apuntan a nuevos cementos, geles aislantes térmicos, sustitutos del hormigón, pinturas solares y un largo etcétera que permite a la construcción actual alcanzar los objetivos de durabilidad, precio y calidad que requieren los trabajos que realizan para sus clientes.
  • Innovación en los procesos. En este caso podemos hablar tanto de la parte técnica como de la empresarial. Por lo que respecta a la primera, aunque ya hemos comentado que la construcción es una actividad con una parte muy artesanal también requiere de una maquinaria en muchos casos muy sofisticada. En un mundo en el que la robótica promete en un breve plazo de tiempo sustituir a la mano de obra de múltiples trabajadores en muy distintos sectores (incluyendo algunos tan complejos como la cirugía o la atención personalizada) también la construcción se ha beneficiado de su efecto y puede contar con autómatas que colocan 300 ladrillos cada hora, impresión en 3D para elementos de grandes dimensiones, robótica colaborativa y simulaciones multidimensionales que facilitan la ejecución de los proyectos.

 

En cuanto a la vertiente de innovación empresarial, el de construcción es un sector que ha estado sometido a una enorme tensión económica durante la crisis y necesita pelear por su competitividad como cualquier otro. La innovación le llega en este aspecto de la mano de sistemas de trabajo como BIM o LEAN Construction, que buscan la eficiencia de los procesos y coordinan los trabajos de cada proyecto acortando tiempos de ejecución y limando con ello también los costes. La eficiencia en el uso y adjudicación de los recursos, en la búsqueda de financiación, en la asignación de equipos y tareas, etc. es común a muchos sectores y una de las palancas de cambio de la construcción moderna.

  • Innovación en el producto. Impregna todo el proceso y es la parte en la que más están incidiendo las nuevas tecnologías. Por un lado, se inicia con el diseño, justo en la base de toda la pirámide, y en donde los profesionales se pueden alimentar de nuevas tecnologías como la Realidad Aumentada, la simulación, los drones y la realidad virtual para realizar sus bocetos, probar y retocar lo necesario hasta cerrar los proyectos. Un producto que cada vez está más pegado al cliente, sus gustos y necesidades y la demanda social de eficiencia energética y que, en su proceso de venta, también se sirve de tecnologías que permiten mostrar, cambiar y personalizar al máximo el resultado final, rodeando a un entregable absolutamente físico con un universo de servicios, lo que supone un importante cambio para el sector.
  • Innovación en el mantenimiento. Puede ser a corto, medio o largo plazo e incide en el segmento de rehabilitación de edificios que constituye una parte importante del sector de construcción. Esta parte de servicio se alimentará del IoT, el Big data, las redes neuronales, el machine learning, la ciberseguridad y hasta el blockchain.

 

Todos estos cambios llevan al sector a trabajar de una manera nueva y a aportar soluciones a problemas que también son nuevos o, lo que es lo mismo:

  • un nuevo enfoque para un cliente que tiene una mentalidad distinta, digital y con un patrón de consumo basado en servicios personalizados y la interactuación constante con su proveedor;
  • soluciones también para una sociedad que necesita cuidar mejor sus recursos y adoptar patrones de consumo que protejan el medio ambiente y defiendan la eficiencia;
  • soluciones empresariales de competitividad porque todos los sectores se están adaptando a una nueva era mucho más tecnológica y evolutiva;
  • y soluciones constantes de mejora tecnológica que abarcan desde las grandes máquinas hasta las pequeñas soluciones de conexión.

 

En definitiva, el sector de la construcción ha dicho sí a la innovación.

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