Guía práctica para entenderme con mi constructor

La afirmación vale para cualquier tipo de construcción. Y se refiere al hilo de comunicación que se establece con un proveedor de confianza, al que se ha elegido, y del que depende, en muchos casos, que el trabajo final sea satisfactorio. Una vivienda dentro de un edificio, un chalet… siempre construcciones absolutamente relevantes para sus propietarios porque representan un espacio en el que vivir, trabajar, criar a los hijos… y, siempre, una inversión significativa en su economía, sea cual sea su envergadura.

La construcción es una actividad compleja. Requiere enormes conocimientos técnicos en múltiples especialidades distintas y muy dispares entre sí y la coordinación de todas ellas para llevar a cabo un proyecto completo que cumpla con unos firmes requisitos en el ámbito tangible: de tiempo, presupuesto, calidad… e intangible: funcionalidad, estética, etc.

Todas estas peculiaridades, unidas a una creciente exigencia por parte de un consumidor/cliente cada vez mejor informado y con ideas muy claras sobre lo que desea adquirir, imponen una presión extra en el sector, que debe introducir los cambios necesarios para satisfacer esa nueva demanda.

Todo esto nos lleva casi siempre a pensar en las grandes decisiones o estrategias empresariales de gestión; pero este post pretende justamente lo contrario: aportar un esquema práctico para contribuir a mejorar algo esencial y mucho más sencillo, la comunicación entre el constructor y su cliente.

Para ello, proponemos unos cuantos consejos fáciles de aplicar y que consiguen cimentar una mejoría en el diálogo entre ambas partes:

Últimas noticias

Conoce la actualidad de ACR Grupo